Por Cristo y por su Iglesia
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Nuestra piedad Popular
La piedad popular penetra delicadamente la existencia personal de cada fiel y aunque también se vive en una multitud, no es una “espiritualidad de masas”. En distintos momentos de la lucha cotidiana, muchos recurren a algún pequeño signo del amor de Dios: un crucifijo, un rosario, una vela que se enciende para acompañar a un hijo en su enfermedad, un Padrenuestro musitado entre lágrimas, una mirada entrañable a una imagen querida de María, una sonrisa dirigida al Cielo en medio de una sencilla alegría. "Documento de Aparecida, 6.1.3 La piedad popular como espacio de encuentro con Jesucristo, No.621."
Oración a la Inmaculada Concepción
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Virgen Santísima, que habiendo agradado al Señor fuiste elegida para ser su Madre, Inmaculada en cuerpo y alma, dirige piadosa una mirada sobre estos hijos que te imploran tu protección. La serpiente infernal, contra la cual fue lanzada la primera maldición, continúa atacando ferozmente y tendiendo lazos a los desterrados hijos de Eva. Oh Madre amable, Reina y abogada nuestra, que desde el primer instante de tu Concepción aplastaste la cabeza del enemigo, acepta las oraciones que, unidas con las tuyas en un solo corazón, te suplicamos presentes ante el trono de Dios, a fin de que jamás caigamos y podamos llegar todos al puerto de salvación; que la Iglesia y la sociedad cristianas canten una vez más el himno de la victoria, de la libertad y la paz. Amén.
Oración a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén
Oración a San José
Glorioso patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una buena solución. Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te haya invocado en vano y, como puedes hacer todo con Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder. Amén
Oración a la Sangre de Cristo
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy. Con el Poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del Maligno. Te pedimos que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen María acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles. Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento. Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en Fe, colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia. Amén