Miércoles, 26 Junio 2019
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 El Santo Padre ha resaltado hoy la importancia radical del Espíritu Santo en la oración: “El Nuevo Testamento nos revela que el primer protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo, que hemos recibido en nuestro bautismo y que nos hace capaces de orar como lo que somos, Hijos de Dios, siguiendo el ejemplo del Señor Jesús. Este es el misterio de la oración cristiana, que nos introduce en el diálogo amoroso de la Santísima Trinidad”.

Esta oración, dijo el Papa, no es una fórmula para repetir mecánicamente. Porque, añadió, al igual que con cualquier oración vocal, es a través de la Palabra de Dios que el Espíritu Santo enseña a los hijos de Dios a orar a su Padre. Jesús mismo usó diferentes expresiones para orar al Padre. Si leemos los Evangelios cuidadosamente, descubrimos que estas expresiones de oración que emergen en los labios de Jesús recuerdan el texto del "Padre Nuestro".

El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (PCID) junto al Consejo Mundial de Iglesias (CMI) han organizado una Conferencia titulada “Promover la paz juntos” que se celebra hoy, 21 de mayo de 2019, en el Centro Ecuménico de Ginebra.

¿Cómo pueden reconciliarse las “tribulaciones” y las persecuciones que sufre San Pablo, narradas en los Hechos de los Apóstoles – que la liturgia propone hoy – con la paz que Jesús deja a sus discípulos en las palabras de despedida de la Última Cena: “Les dejo la paz, les doy mi paz”, de las que habla esta mañana el Evangelio de Juan?

El Evangelio de hoy nos lleva al Cenáculo para hacernos escuchar algunas de las palabras que Jesús dirigió a los discípulos en su “discurso de despedida” antes de su pasión. Después de lavar los pies de los doce, les dice: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34) . Amaos así unos a otros, también vosotros. ¿En qué sentido Jesús a este mandamiento lo llama “nuevo”? Sabemos que ya en el Antiguo Testamento Dios había ordenado a los miembros de su pueblo que amaran a su prójimo como así mismos (cf. Lv 19,18). Jesús mismo, a los que le preguntaron cuál era el mandamiento más grande de la Ley, contestó que el primero es amar a Dios con todo el corazón y el segundo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Mt 22,38-39).

“No se trata de buscar nuevos socios para esta sociedad católica – no – se trata de mostrar a Jesús: que Él se muestra en mi persona, en mi comportamiento; y abrir, abrir, abrir con mis espacios de vida a Jesús. Esto es evangelizar. Y esto es lo que sus fundadores tenían en sus corazones”.

Con estas palabras el Papa Francisco ha prevenido a los misioneros sobre uno de los peligros de los evangelizadores: confundir la evangelización con el proselitismo, según informa Vatican News.

Hoy, 20 de mayo de 2019, el Santo Padre se ha reunido en audiencia con los miembros de las Misiones Extranjeras que participan en la XV Asamblea General del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME), en el CIAM (Centro Internacional de Animación Misionera) de Roma.