Viernes, 26 Abril 2019

(NIC)En el Evangelio de este domingo según San Juan (3, 14-21) descubrimos que Dios es amor, que Dios es luz, queDios es misericordioso. En ese mismo texto también encontramos el versículo de oro de las Sagradas Escrituras, San Juan 3, 16. Llamado así porque en él se encuentra el amor extremo de Dios, quien envió a su único Hijo a morir por la humanidad para salvarnos del pecado. Al punto que podemos decir que antes de la muerte de Jesús estábamos condenados. La condenación eterna imperaba. El mundo estaba sumergido en una oscuridad que gobernaba la tierra. Eran las tinieblas porque no había oportunidad de salvación.

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