radios.co.ni/
Lunes, 01 Marzo 2021

Audiencia general: Catequesis completa, la bendición, “dimensión esencial de la oración” Featured

En la audiencia general, el Papa Francisco ha descrito la bendición como una “dimensión esencial de la oración”, y lo ha hecho apoyándose en el libro del Génesis, donde Dios bendice toda la creación: “Las primeras páginas de la Biblia es un continuo repetirse de bendiciones”.

La audiencia general de hoy, 2 de diciembre de 2020, ha sido emitida desde la biblioteca del Palacio Apostólico vaticano, sin fieles, en prevención frente a la COVID-19. A lo largo de la misma, el Santo Padre ha continuado con el ciclo de catequesis sobre la oración, centrándose en el tema “La bendición” (Lectura: Ef. 1, 3-6).

Al comienzo de la catequesis, el Papa ha subrayado que Dios bendice, pero también lo hacen los hombres, y con prontitud se descubre que “la bendición posee una fuerza especial, que acompaña para toda la vida a quien la recibe, y dispone el corazón del hombre a dejarse cambiar por Dios”.

La huella inalterable de Dios

El Pontífice ha señalado cómo la obra “buena y bella” creada por Dios al principio se “alterará” y el ser humano “se convertirá en una criatura degenerada, capaz de difundir el mal y la muerte por el mundo”.

Sin embargo, añade, “nada podrá cancelar nunca  la primera huella de Dios, una huella de bondad que Dios ha puesto en el mundo, en la naturaleza humana, en todos nosotros: la capacidad de bendecir y el hecho de ser bendecidos”. El Señor no se ha equivocado “con la creación y tampoco con la creación del hombre”: “La esperanza del mundo reside completamente en la bendición de Dios”.

Jesucristo es la bendición

Francisco subraya que “la gran bendición” de Dios para toda la humanidad es Jesucristo, que “nos ha salvado a todos”: “Él es la Palabra eterna con la que el Padre nos ha bendecido ‘siendo nosotros todavía pecadores’ (Rm 5,8) dice san Pablo: Palabra hecha carne y ofrecida por nosotros en la cruz”.

San Pablo “proclama con emoción el plan de amor de Dios” en su epístola a los Efesios. En esta línea, el Sucesor de Pedro indica que “no hay pecado que pueda cancelar completamente la imagen de Cristo presente en cada uno de nosotros. Ningún pecado puede cancelar esa imagen que Dios nos ha dado a nosotros. La imagen de Cristo. Puede desfigurarla, pero no puede quitarla de la misericordia divina”.

De este modo, “un pecador puede permanecer en sus errores durante mucho tiempo, pero Dios es paciente hasta el último instante, esperando que al final ese corazón se abra y cambie. Dios es como un buen padre y como una buena madre, también Él es una buena madre: nunca dejan de amar a su hijo, por mucho que se equivoque, siempre”.

El Obispo de Roma reitera que para Dios “somos más importantes que todos los pecados que nosotros podamos hacer”: “Él nos ha bendecido para siempre. Y no dejará nunca de bendecirnos.”.

Después, apunta que es una experiencia intensa proclamar los “textos bíblicos de bendición” en prisiones o centros de desintoxicación, haciendo “sentir a esas personas que permanecen bendecidas no obstante sus graves errores, que el Padre celeste sigue queriendo su bien y esperando que se abran finalmente al bien”, aun cuando sus parientes cercanos les abandonan y juzgan “irrecuperables”.

En esta línea, resalta que “Dios no puede cancelar en nosotros la imagen de hijo, cada uno de nosotros es hijo, es hija. A veces ocurren milagros: hombres y mujeres que renacen. Porque encuentran esta bendición que les ha ungido como hijos. Porque la gracia de Dios cambia la vida: nos toma como somos, pero no nos deja nunca como somos”.

Responder a la bendición de Dios

Citando el Catecismo, el Papa Francisco muestra cómo debemos responder a la “bendición de Dios”, que “nos ha enseñado a bendecir y nosotros debemos bendecir” con “oración de alabanza, de adoración, de acción de gracias”.

Sin embargo, “debemos bendecir todo en Él, bendecir a Dios”, a los “hermanos y “al mundo”: esta es la “raíz de la mansedumbre cristiana”. Vivimos en un mundo que “necesita bendición”, y “nosotros podemos” darla y recibirla.

Por último, el Santo Padre habla de toda esa gente que “está acostumbrada a maldecir, que tiene siempre en la boca, también en el corazón, una palabra fea, una maldición”. A ellos les anima a “pedir al Señor la gracia de cambiar esta costumbre” para tener un “corazón bendecido”.

 

 
Read 225 times
Rate this item
(0 votes)

About Author