radios.co.ni/
Viernes, 30 Octubre 2020
El cardenal Bo interpreta ‘Fratelli Tutti’ para la Iglesia en Asia

El cardenal Bo interpreta ‘Fratelli Tutti’ para la Iglesia en Asia Featured

(zenit) Mis hermanos obispos y hermanas y hermanos de las Iglesias de Asia, gracias por el testimonio de sus vidas”, afirma el cardenal Charles Bo de Yangon, Myanmar, que, al recordar los grandes desafíos para su continente, remarca: “El sufrimiento del pueblo rohingya es una cicatriz en el alma de mi propio país”.

El presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC) subrayó esto en una declaración del 12 de octubre para la Iglesia y los obispos de Asia que el purpurado ha proporcionado a la edición inglesa de zenit, como reacción a la tercera encíclica del Santo Padre, Fratelli Tutti, sobre la fraternidad humana y amistad social, publicada la semana pasada por el Vaticano.

Myanmar está saliendo de décadas de gobierno militar después de que el partido de la Liga Nacional para la Democracia de Aung San Suu Kyi ganara las elecciones de 2015 y posteriormente tomara el cargo. La minoría musulmana de los rohingyas es considerada por la ONU como una de las más perseguidas.

Según datos del Proyecto Arakan, organización humanitaria que defiende los derechos de los rohingyas desde 2010, unos 100.000 miembros de la minoría han huido de Birmania (Myanmar) por mar. La violencia entre los budistas radicales y los rohingyas ha dejado, desde 2012, más de 200 muertos y 140.000 desplazados.

No dejar que la alegría del Evangelio disminuya

Comenzando con “cálidos saludos de paz” en su mensaje, el cardenal Bo se dirigió a sus “queridos hermanos obispos y a las queridas hermanas y hermanos de las Iglesias de Asia”, señalando que con respeto, alegría y amor les deseaba paz. Explicó que con esta carta les invitaba a leer, reflexionar y rezar sobre Fratelli Tutti.

En los primeros momentos del pontificado del Papa, recordó el cardenal asiático, Francisco inclinó la cabeza ante la gente reunida en la plaza de San Pedro y dio la siguiente invitación: “Recemos siempre por los demás. Oremos por el mundo entero, para que haya una gran fraternidad”.

Para la Iglesia en Asia, reconoció el cardenal Bo, el año 2020 es, y ha sido, un tiempo de caos, miedo y pérdida.

“Es pesado para vosotros”, señaló, reconociendo que: “es claustrofóbico ser obligados a quedarse en casa y mantener sus iglesias cerradas. Los calendarios están vacíos. Las donaciones se están agotando. Existe un aumento del hambre entre nuestros pobres. Naturalmente tememos por el futuro. Sin embargo, Francisco nos insta a no dar respuestas superficiales en estos tiempos de crisis. Nunca dejamos de estar en misión. Ahora es el momento de crear respeto por los demás, de vivir como queremos que sea el mundo en el futuro”. Destacó que una Iglesia “viva”, debe “sorprender siempre”.

“No dejéis”, imploró, “que la alegría del Evangelio disminuya en vuestros corazones. No cedan a la cultura de la indiferencia. A pesar de todo el dolor que nos rodea, sed conscientes, nos urge en esta encíclica, del abrumador, inmenso, sorprendente e inmerecido don que tenemos en la ‘fraternidad’.  La fraternidad, que significa cuidado y respeto por nuestras hermanas y hermanos, es el fundamento y el camino hacia la paz”.

“Vacunas” para las otras “pandemias”

“Hay más de una pandemia en el mundo ahora, nos dice Francisco”, continúa el cardenal Bo.

La COVID-19, señaló Bo, “solo expone estas dolencias sistémicas subyacentes”, que, incluyen: “el racismo, la desigualdad, el discurso de odio, el desprecio por los pobres, los ancianos y los no nacidos, la trata de mujeres y niños – todos están con nosotros en proporciones pandémicas”.

“Cada uno de ustedes es dolorosamente consciente”, dijo el cardenal, “de dónde está presente la cultura de la muerte en sus diócesis, en sus iglesias locales, en sus sociedades. Sabemos que para al menos 18 países de Asia la pena de muerte sigue siendo legal. Tenemos comercio de armas en Asia y algunas de las guerras más largas del mundo. Millones de personas no tienen otra opción que dejar a sus familias e ir al extranjero para encontrar trabajo”.

Señalando que estos son los asuntos que ya están en nuestra agenda y que confrontan el mensaje del Evangelio y llaman a la respuesta de todos los fieles, el presidente de la FABC añadió: “Contra estos, debemos desarrollar las vacunas de la compasión, la solidaridad y la justicia”.

En Fratelli Tutti, señaló el cardenal Bo, el Papa Francisco conduce a los lectores a una extensa meditación ignaciana sobre la conocida parábola evangélica del samaritano que fue movido por la compasión.

Inspirado por el buen samaritano, el Papa “traza un curso común para la humanidad” a través del compromiso con la paz, el rechazo de la guerra y la pena capital, el fomento del perdón y la reconciliación dentro de las sociedades y el cuidado de nuestro hogar común.

“Cuando miramos con ojos afilados por este Evangelio”, expuso Su Eminencia, “reconoceremos a Cristo en cada persona excluida. Todo lo que excluye a los más pobres está expuesto. Estamos llamados a criticar la cultura del descarte y a defender los derechos humanos de las personas que la sociedad hace vulnerables: mujeres, niños, minorías raciales, refugiados, no nacidos, ancianos y muchos otros”.

El respeto por las personas y por el bien común, describió, solo crece desde la verdadera fraternidad.  “En el hambre que nuestro pueblo enfrenta diariamente, también vemos ejemplos inspiradores de compasión en el compartir de los alimentos y en los buenos samaritanos que ofrecen voluntariamente su servicio para cuidar de los demás”.

Agradecimiento al Papa

Es evidente, observó el cardenal de Myanmar, que Francisco planeó originalmente centrar esta encíclica en las relaciones fraternas entre las religiones, ejemplificadas en el espíritu de fraternidad con el que firmó la declaración en Abu Dhabi con el gran imán Ahmad Al-Tayyeb. “Sin embargo, mientras escribía, el mundo se vio envuelto en la pandemia”, observó.

“Podemos estar verdaderamente agradecidos”, señaló Bo, de que el Santo Padre decidiera ampliar el alcance de la encíclica para reflexionar sobre la crisis de COVID-19 y sobre los peligros y oportunidades que crea. “En Asia, ambas realidades tocan nuestras vidas y comunidades de manera íntima y urgente”.

Las “tres grandes encíclicas” del Papa Francisco, prosiguió, se complementan entre sí.  “Evangelii Gaudium reza por la reconciliación con Dios. Laudato sì’ es un grito del corazón que llama a la reconciliación con la creación.  Fratelli Tutti aboga por la reconciliación, el diálogo y la solidaridad entre toda la humanidad como hermanas y hermanos”.

A través de estos textos, indicó, el Papa Francisco quiere que seamos conscientes de que la presencia de Dios impregna el mundo, inspirando a las personas de todas las culturas y religiones a promover la reconciliación y la paz. “Como servidores de la misión de Cristo hoy en día estamos invitados a ayudarle mientras arregla nuestras relaciones con Dios, con la creación y con otros seres humanos”. Para lograr un mundo abierto, el cardenal apuntó que “debemos tener los corazones abiertos”.

Las realidades de Asia, dijo el presidente de la FABC, se reflejan en el urgente mensaje de Fratelli Tutti. “Asia está en la encrucijada. El camino que tomemos decidirá la herencia que dejemos a nuestra próxima generación. ¿Será desperdiciada o salvada? ¿Escogerá Asia la codicia individual o se comprometerá con el bien común?”.

“Gracias por ser testigos de sus vidas”

Para el prelado, mucho depende de cómo reconstruyamos la sociedad después del coronavirus, señalando que muchos gobiernos asiáticos “están tratando de volver a los modelos económicos y sociales probados y fallidos”, y por lo tanto, “la urgencia es apropiada”. Aunque reconoce que los católicos son una minoría en todos los países asiáticos excepto Filipinas y Timor Oriental, el cardenal Bo dice que el tono franco de Francisco “nos anima a hablar con fuerza a todos como hermanos y hermanas”.

“El sufrimiento del pueblo rohingya es una cicatriz en el alma de mi propio país, Myanmar”, explicó, al enumerar otros desafíos para la Iglesia en Asia. “Sentimos profundamente estas tensiones entre los pueblos y buscamos oportunidades para responder a los conflictos actuales en algunas partes de Asia”.

El cardenal salesiano también expresó su aprecio por el espíritu de san Francisco de Asís a lo largo de la encíclica del Santo Padre.

“Hermanos obispos y hermanas y hermanos de las Iglesias de Asia, gracias por el testimonio de sus vidas”, elogió el presidente de la Conferencia Episcopal Asiática. “Que la llamada de nuestro Santo Padre a la solidaridad, al encuentro y a la gratuidad encuentre un eco en vuestras vidas y comunidades. Que aceptéis la insistente invitación del Papa Francisco al diálogo, al respeto y a la generosidad hacia todos los seres humanos. Dios es amor universal.  Nuestra Madre María nos guiará por el camino de Dios, el camino de la fraternidad universal”.

El cardenal Bo concluyó expresando su gran afecto personal y asegurando a los habitantes de su continente sus oraciones.

 

Read 73 times
Rate this item
(0 votes)

About Author