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Domingo, 20 Septiembre 2020
Monseñor Rolando: Cristo fue peregrino, quiso vivir la experiencia del migrante

Monseñor Rolando: Cristo fue peregrino, quiso vivir la experiencia del migrante Featured

Una profunda reflexión sobre la dura experiencia que viven los migrantes, a quienes se le explota y muchas veces se les irrespetan sus derechos, hizo monseñor Rolando Alvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, presidiendo la Santa Misa de clausura de la vigésima quinta peregrinación al Santuario Diocesano de Nuestro Señor de Esquipulas, ante miles de fieles que en la mañana y parte del mediodía del 15 de enero peregrinaron por cuatro horas desde San Dionisio, El Cacao y El Rodeo hacia Esquipulas.

El Prelado desarrolló su mensaje explicando que este mes en la Diócesis es dedicado al Cristo Negro y la intención de oración especial es por los Migrantes y Refugiados.

En la homilía recordó que el Cristo Negro es el Cristo cercano, Cristo que se hace igual a nosotros menos en el pecado, Cristo que nos acompaña. Al mismo tiempo desarrolló su mensaje centrado en los migrantes y los refugiados, asegurando que como Iglesia se debe elevar una oración por aquellos que migran, que están lejos de su tierra y de su patria, agregando que en medio del flagelo humano Dios va construyendo una historia de amor, una historia divina y cuando la historia de Dios se encuentra con el hombre, se funde con la historia humana, cuando el padecimiento de Dios se funde en un sólo padecimiento con el del hombre, con el de la mujer, con el que sufre, toda historia humana se convierte en una historia de salvación, en una historia salvifica.

Aquí el Obispo indicó que todo padecimiento humano se debe dejar que se asocie al padecimiento divino, "todo dolor termina en salvación, termina en liberación. Tradicionalmente los profesores de biblia han dicho que Yavé significa: ‘Yo soy el que soy’, pero otros maestros de biblias empiezan a decir que Yavé significa: Yo soy el que está con ustedes, es decir, yo soy el que está con el pueblo, yo soy el que está con mí pueblo, dice el Señor".

"En el nuevo testamento Áquila y su mujer Priscila salieron al exilio de Roma y migraron a Corinto y ahí fueron grandes elementos en la liberación, otra vez un expulsado por el mundo es parte de la obra de salvación. De ahí que todo migrante y refugiado debe dejar que el Señor toque sus llagas y verá como Yavé está entre nosotros, por lo tanto debemos cuidar al expatriado, al migrante, al exiliado, ellos que figuran en la mística de la ética cristiana, Mateo (25, 25), dice: 'Yo fui extranjero y me recibisteis en tu casa'. En esta lista de la mística cristiana está el hecho de acoger al migrante, al expatriado, por eso para la Iglesia este no es un discurso social, menos político, esto toca el nuevo y antiguo testamento. Para la Iglesia hablar de derechos humanos no es ningún discurso sociológico, son exigencias de la ética evangélica, de la ética cristiana".

"De ahí que vamos a continuar acogiendo a todo aquel que se siente asediado, a todo aquel que necesita que se le escuche porque siente la imperiosa necesidad de dejar constancia de cualquier irrespeto a los derechos humanos, y lo seguiremos haciendo también dejando constancia cuando hay una persona a la que se le irrespetó este derecho, lo decimos con franqueza porque es deber de la Iglesia hacer constar aquellos a quienes se les irrespeta ese derecho. Tenemos como Diócesis que seguir haciendo constar de aquellos a quienes se les irrespetan los derechos humanos".

"Amados hermanos: La duras pruebas cuando son rectamente asumidas son semillas de resurrección. Nicaragua vive duras pruebas pero el Señor está con nosotros, y si estas pruebas son rectamente asumidas serán semillas de resurrección. También es importante la memoria que se siente fortalecida en la confianza en Dios aún en los momentos duros de la historia, la memoria es importante, la memoria para reconocer los errores, para perdonar al que nos ha hecho daño, la memoria para amarnos como pueblo de Dios, para salir adelante, para tomar fuerzas para salir de la crisis, para tomar nuevo rumbo y construir una nueva Nicaragua", subrayó.

Monseñor Alvarez hizo énfasis en que hay una migración interna como lo hizo José y María yendo de Nazaret a Belén, ese es el camino que recorrió José y María para que el niño naciera en Belén. Aquí dijo: "¿Cuánta migración interna? ¿Cuántos campesinos que han tenido que salir de sus comunidades? ¿Cuántos Hermanos que han salido de su ciudad de origen a otra ciudad a buscar trabajo? Esa es migración interna y es producto de las injusticias humanas, hermanos que tuvieron que salir por falta de condiciones dignas en sus propios lugares, pienso en el campo, es una migración producto de un sistema injusto, de un sistema económico desigual, de un sistema político en América Latina donde los ricos tienen cada vez más y los pobres no tienen casi nada y hasta eso se les quiere quitar. Migración interna que recuerda que no ha habido en nuestro continente una economía de desarrollo humano sostenible, donde el pobre salga de la pobreza, viva con dignidad y crezca como crece el rico. Ese sistema es el que ha conducido a los pueblos a luchas entre hermanos, porque es un sistema que lejos de favorecer la solidaridad lo que ha provocado es las desigualdades. El Evangelio es de solidaridad, de caridad, de promoción humana y social, de liberación".

"Dios habitó entre nosotros: Meditaba en este texto y pensaba que Dios se hizo migrante, asilado, exiliado, como no va a conocer Dios el dolor de la migración, el dolor del exilio, como no va a conocer Dios el dolor de que se le vea ilegal, como no va a ser el Dios de la liberación".

"Hermanos: Cristo fue peregrino, quiso vivir la experiencia del migrante, del asilado, del exiliado. Concluyo contemplando al Cristo Crucificado del texto evangélico de San Juan que es el Cristo que hoy contemplamos en el esplendor de su piel morena: Podemos ver como el migrante es Crucificado mediante la explotación, cada uno de nosotros, hijos de Dios, estamos comprometidos a contemplar la vida del migrante, el clamor de los migrante nos llama a hacer opción por la verdad y la justicia, en la Iglesia nadie es extranjero y la Iglesia no es extranjera para nadie, la Iglesia es el lugar donde los migrantes son siempre reconocidos y acogidos como hermanos".

 
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