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Viernes, 23 Agosto 2019
Monseñor Rolando: Nicaragua es un proyecto de Dios

Monseñor Rolando: Nicaragua es un proyecto de Dios Featured

Amadísimos religiosos, religiosas, fieles del Señor,

La Primera de Reyes, en el capítulo 18, versículo 44, dice : “Sube del Mar una pequeña nube”. Esta cita bíblica desde los orígenes del Carmelo,ha sido interpretada en clave mariana, tenemos que decir y reconocer que aunque ésta interpretación no corresponde estrictamente al sentido literal de la expresión bíblica, nos ha ayudado a través del tiempo para iluminar la vocación y el misterio de la Madre del Señor.

Veamos: Aquella pequeña nube subida del mar que contempla Elias como un presagio, como un anuncio de la bendición de la lluvia, ha sido vista como un signo de María. Y porqué ?, recordemos que Lucas en el capítulo 2, versículo 38, la presente precisamente como una pequeña, la pequeña sierva del Señor, pequeña y fecunda como la nubecilla del Carmelo, pequeña y fecunda con su disponibilidad al proyecto salvador de Dios, y pienso, amadísmos, que aquí está una primera lección que la Virgen Santísima nos quiere dar, diría , a todos los nicaragüenses, también nosotros pequeños siervos del Señor, también nosotros pequeños y frágiles, también nosotros muchas veces tenidos por los sabios de este mundo, como insignificantes e incluso como necios, así piensan a veces los sabios de este mundo, tenemos que disponernos a escuchar la voz del Señor, de escucharla en su palabra, de escucharla en los sacramentos, de escucharla en la caridad, de escucharla en la comunidad; ya el famoso adagio, refrán latino; lo decía : “vox populi, vox dei” . Cuando la voz del pueblo nace de las entrañas de la comunidad, de la comunidad reunida con un corazón limpio, con un corazón sencillo, con un corazón humilde, ese mismo corazón del que hablábamos que muchas veces es tenido por los sabios de este mundo como insignificante y como necio, también ahí está hablándonos Dios; por eso es muy importante que los nicaragüenses estemos atentos a la pequeñas cosas como esa nubecilla, a lo pequeño como la sierva del Señor, estemos atentos unos a otros a los pequeños del Señor, que siguen siendo los más pobres, que siguen siendo los obreros, los trabajadores, los campesinos, que siguen siendo las amas de casa, que siguen siendo los profesionales, que se ganan con honradez el pan de cada día, ese pueblo es de donde se puede escuchar la voz del Señor, la voz del Señor que también se tiene que escuchar en los signos de los tiempos, que son las circunstancias, y las situaciones que vamos viviendo, que nos taca virvir todos los días, ahí en cada circunstancia en cada situación, incluso en las mas dolorosas, en las que, para nuestra razón, muchas veces pueden resultar inentendibles, inexplicables; pero aun en esa circunstancia nosotros tenemos que preguntarle al Señor qué lección podemos aprender.

 

Santa Teresa de Calcuta, decía que en nuestra vida algunas personas son bendiciones y otras son lecciones; podríamos parafrasear a la santa diciendo que en nuestra vida algunos acontecimientos son bendiciones verdaderas, claras; y otros acontecimientos, aunque no sean directamente bendiciones, si son lecciones y lecciones que tenemos que aprender, por eso es que cuando les digo que debemos dejarnos enseñar de esta disponibilidad de la Virgen Santísima a los proyectos de Dios, estoy pensando también en que Nicaragua como nuestra patria, como nuestra tierra, nuestra patria, nuestra tierra de lagos y volcanes, es un proyecto de Dios, y Dios nunca abandona sus proyectos, Dios nunca deja una obra inconclusa, Dios siempre concluye su obra, por eso, aun en medio de la crisis nosotros tenemos que ver nuestro presente y nuestro futuro con esperanza; como me gusta decir : “una esperanza de ojos abiertos que es aquella en la que somos conscientes de la realidad que estamos experimentando”, y siendo conscientes de esa realidad y aprendiendo de los errores del pasado nos lanzamos con ánimo renovado a un futuro, nos lanzamos con ánimo renovado a construir juntos un nuevo país, una nueva Nicaragua.

Juntos, todos los nicaragüenses, sin exclusiones y sin exclusividades, tenemos que ser un pueblo que siga peregrinando; y el pueblo que peregrina es un pueblo que no está sentado, esperando que sean otros los que le resuelvan sus problemas, un pueblo que peregrina es un pueblo que no esta esperando que las soluciones vengan de afuera, que no espera que sean otros los que hagan las cosas por nosotros, un pueblo que peregrina es un pueblo dinámico, un pueblo con energía, un pueblo con vida interior, un pueblo que edifica y que construye su presente y su futuro y lo hace con certeza de que es el Señor que va guiando esta barca y que somos un proyecto de él.

Hay gente,probablemente, que en Nicaragua ya bajaron las manos, que ya piensan que no hay nada que hacer, probablemente que hasta estén perdiendo la esperanza o la hayan perdido, y esta fiesta de hoy con la Señora dispuesta al proyecto de Dios, nos despierta, nos anima y nos hace creer que Dios tiene sus caminos, que Dios tiene su misterio, y son caminos y son misterios, en lo que nosotros tenemos que cooperar. Yo le decía algunas semanas atrás, para ser más exacto, el día de la fiesta de la Santísima Trinidad, unirnos todos los nicaragüenses en torno a aquellos elementos, aquellas características que constituyen, que conforman, que configuran una nación: la paz, la justicia; pero no como venganza, la estabilidad, el progreso, la democracia institucionalizada, una economía que tenga en cuenta, preferencialmente a los pobres, esa economía en la doctrina social de la iglesia se llama Justicia social, donde se vayan acortando esas brechas terribles y a veces escandalosas, entre muy pocos que tienen casi todo, o son dueños de casi todo, y muchos, o la gran mayoría que tienen muy poco o no tienen prácticamente nada.

Un país así es posible, yo pienso, amadísimos hermanos, que estos son proyectos de Dios, cómo no pensar entonces, en Nicaragua como un proyecto de Dios, y cómo no pensar que los nicaragüenses nos podemos unir entorno a estos elementos, que insisto, son los que constituyen, los que hacen a una nación, y cómo no pensar, que esto es posible, y entonces cómo no mantenernos como el hombre de Dios, se recuerdan?, con los brazos en alto como signo de fortaleza interior, como signo de esta esperanza de ojos abiertos que es una esperanza que construye un mejor futuro, y un mejor futuro para todos. Por eso también ese día de la Santísima Trinidad les decía, una mesa donde alcancemos todos, cada uno en su sitio compartiendo el pan con dignidad.

En ella, pequeña nube, elegida desde siempre por Dios, se ha escondido el verbo eterno, para dar la vida al mundo. En la tierra de la biblia, además la lluvia, era una expresión privilegiada de la bendición divina y aparecía íntimamente ligada al don de la tierra, por eso la lluvia del Carmelo nos trae a la mente y al corazón la figura de María, porque ella es como esa nube que empapa la tierra para fecundarla, así nos lo dice con sus palabras el evangelista Lucas en el capítulo 1, versículo 28, cuando la llama la llena de gracia, y más adelante en el versículo 42, la llama la bendita entre las mujeres.

María es, en efecto, amadísimos, un sacramento de la bendición divina, nos trae la bendición divina, un pequeño signo de Dios que en ella el Señor ha hecho grandes cosas, como dice también Lucas en el capítulo 1 , versículo 49.

Por eso esta mañana cuando meditaba en la figura de esta santa y bendita mujer, nuestra santa y bendita madre, yo pensaba el día de hoy, María Santísima, que es la patrona de los navegantes,que es la patrona de los mares y que por eso, por ser la patrona de los navegantes y marineros, le llamamos “Stella maris”, Estrella del mar.

Es la luz, es la mujer del Apocalipsis vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, y entonces, se nos presenta a nosotros los nicaragüenses, también, como aquellos en los que Dios puede hacer, como en ella grandes cosas; se nos presenta como una luz en medio de las vicisitudes, de los sufrimientos, de los sinsabores, de los dolores, de la lágrimas, una luz, y se nos presenta hoy a todos mirando hacia lo alto como una luz, porque ella nos trae a Cristo que es luz del mundo, este Cristo, a través de ella, amadísmos hermanos, que hará grandes cosas en el pueblo de Nicaragua , que hará grandes cosas con los nicaragüenses, con todos, sin exclusiones ni exclusividades, este Cristo a través de ella, como lo hizo, precisamente, en ella misma, hará maravillas en nosotros, hará grandes cosas en nosotros, hará grandes cosas en este país, en esta patria, y lo decimos porque confiámos en el Señor, porque sabemos, como dice el Apóstol San Pablo: “¿ De quién nos hemos fiado?”, no de nuestras fuerzas, no, nunca, no de nosotros mismos, no !, porque cuando nuestras fuerzas han caído y cuando las esperanzas de los hombres también han derruido, se han venido a bajo, para nosotros creyentes, es cuando apenas esta naciendo la esperanza del Señor.

Por eso, así como el texto del evangelio, que se nos ha proclamado en este día, nos ha hablado de un dolor profundo, el dolor de Cristo en la cruz, el dolor de aquellas mujeres que estaban al pie de la cruz, el dolor del discípulo amado que miraba a su maestro muriendo y el dolor, el dolor profundo de la madre, es un evangelio lleno de dolor; pero también lleno de vida, porque de este dolor nacerá vida eterna, también los nicaragüense, unos y otros en medio del dolor tenemos que saber que esperamos los cielos nuevos, la tierra nueva, que esperamos la vida en abundancia que solo el Señor nos puede dar.

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