radios.co.ni/
Viernes, 23 Agosto 2019
Mons.Rolando: Cristo a devuelto la alegría, serena, profunda del corazón

Mons.Rolando: Cristo a devuelto la alegría, serena, profunda del corazón Featured

"Seguimos en la octava de pascua porque para esta gran celebración, la mayor de todas, la Resurrección del Señor, no nos basta un domingo, por eso la Iglesia la extiende por una semana que se convierte en la celebración de la Resurrección.

Nos encontramos con el evangelio de los discípulos de Emaús que iban desconsolados en el camino, pero hermanos: Cristo resucitado nos devuelve la alegría que habíamos perdido, nos devuelve la esperanza que no se funda ni está basada en nada ni en nadie más que en Cristo resucitado. Recuerden, el cielo y la tierra pasarán antes que dejen de cumplirse, dice el Señor, antes que dejen de cumplirse una sola de sus palabras. El cielo y la tierra pasará antes que dejen de cumplirse las promesas del Señor y Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

Esta es una experiencia que nosotros hemos vivido, no es que nos han contado que Cristo ha resucitado que el sepulcro está vacío no, no es que nos dijeron, no es que nos han transmitido oralmente nuestros antepasados y nosotros hemos escuchado, no hermanos no es solamente así, nosotros creemos firmemente que Cristo ha vencido la muerte y el pecado porque nuestro corazón lo ha experimentado, por eso pensando en los discípulos de Emaús que retornaron contando a los apóstoles lo que había sucedido, siempre me ha gustado pensar que aquellos apóstoles habían dicho en Jerusalén: Ya no creemos sólo porque las mujeres que han ido muy de mañana lo han contado, no creemos porque ustedes lo han visto al aparecerse a Tomás, no creemos únicamente porque ustedes lo han visto, esa es la experiencia de las mujeres que encontraron el sepulcro vacío, la experiencia de la Magdalena que por su llanto no lo vio, de Tomás que no creía y la experiencia de los discípulos de Emaús, después de dos mil años nosotros podemos afirmar lo mismo: No creemos porque nos han dicho sino porque lo hemos visto y tocado.

Observan donde está nuestra esperanza, porque nosotros creyentes en Cristo vencedor de la muerte y el pecado no perdemos la esperanza en una nueva vida, no perdemos la esperanza en una nueva sociedad, en un nuevo mundo, no perdemos la esperanza en una nueva Nicaragua, pero nuestra esperanza no está puesta en ninguna fuerza humana, en estrategias humanas, sociales, políticas y económicas, nuestra esperanza está puesta en Cristo resucitado.

Este Cristo que nos ha devuelto la alegría, la esperanza es el que nos da la paz, dice el Evangelio, Jesús se presentó en medio de ellos y dijo: La paz esté con ustedes. Cristo a devuelto la alegría, serena, profunda del corazón, Cristo nos da la esperanza y la auténtica paz, él vive por los siglos de los siglos, no muere y nunca morirá, él es el que nos desea la paz, por eso la paz en la que nosotros creemos, profesamos y queremos construir y edificar como cristianos no es la paz de los muertos, de los cementerios, no, tampoco es la paz del enmudecido que no puede hablar, ni la paz del miedoso que por miedo no expresa sus pensamientos, esa paz es totalmente contraria al Evangelio, la paz que desea Cristo es la del Resucitado, quién nos desea la paz es el Resucitado que vive por los siglos de los siglos, que no muere ni morirá, por lo tanto ciertamente esta paz y alegría que Cristo nos devolvió es la del corazón, del interior, serena y profunda, es la que nace ciertamente de la conversión del hombre, pero también y entonces es la paz en la que se ha perdido el miedo para hablar para expresarse, es la paz de los que con Cristo vivimos y con él no moriremos más.

El Señor en el Evangelio de hoy nos dice nuevamente: La paz esté con ustedes, no tengan miedo, soy yo, porque se espantan no tengan dudas en el interior, soy yo en persona, un fantasma no tiene carne ni huesos como tengo yo... Atentos quizás muchos de nosotros que somos más dardos en creer y se nos hace difícil volver a estar alegres, volver a tener esperanza, se nos hace difícil volver a tener paz y a perder el miedo de una vez por todas, y dice el evangelista: Como ellos no acababan de creer les dijo, ¿tienen algo de comer? Le dieron un trozo de pescado, el lo tomó y empezó a comer con ellos.

A este Señor que no muere y no morirá lo encontraremos siempre en la Eucaristía, ahí está el Señor que vive, al resucitado que no muere ni morirá, ahí encontraremos nuestra verdadera alegría, esperanza y paz, ahí en la Eucaristía perdemos el miedo.

Cuando sintamos que estamos perdiendo la esperanza, la paz y tengamos miedo, vayamos ante Jesús en la Eucaristía que ahí como los discípulos de Emaús se llenará el corazón de fuerza y energía, ahí como los discípulos de Emaús sentiremos que el corazón arde.

Quisiera terminar con el texto: Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las escrituras, y concluye el evangelista: Ustedes son testigos de esto. Dice el papa Francisco: Ser testigo significa ver, recordar y narrar... Ver no como el que está desde lejos siguiendo un evento, de espectador, como un curioso, buscando poner una trampa, sintiéndose indiferente, ver explica el Papa como aquel que está inmerso, viviendo el acontecimiento, nosotros los testigos tenemos que ver viviendo el acontecimiento de la resurrección, sintiendo la resurrección, experimentando al resucitado, con el corazón lleno de alegría, de esperanza y explica el papa Francisco que sólo el que ve así puede recordar, recuerda actualizando ese recuerdo, sintiéndolo presente hoy, entonces sólo el que ve de esa manera es el único que puede contagiar a los demás de alegría, paz y de no tener miedo que nos da a todos el resucitado. ¿Quieren ser ustedes testigos del Resucitado? Como todos quieren serlo vivamos está experiencia, actualicemos hoy en la vida en el presente y sólo así una vez actualizada está experiencia volvamos a dónde tengamos que regresar contando a los demás que hemos visto al Señor y nos ha deseado la paz".

Read 277 times
Rate this item
(0 votes)

About Author