Lunes, 20 Mayo 2019
Pidamos al Divino Espíritu distinguir cuando el maligno ataca directamente o de forma astuta

Pidamos al Divino Espíritu distinguir cuando el maligno ataca directamente o de forma astuta Featured

La tentación del demonio es desviarnos de la voluntad de Dios, el diablo es oportuno, es oportunista, el maligno al retirarse de Jesús en el desierto no es que dejará de tentar, no, él busca otras maneras disfrazadas para apartarnos de Dios, para que Dios ocupe el segundo lugar.

Durante su vida pública el Señor se enfrentará a esas acciones disfrazadas y esas corresponden cada una a las tres tentaciones de las que San Lucas nos ha hablado el primer domingo de Cuaresma. En el Evangelio de San Mateo (16, 5-12) a través de una especie de inconsciencia de los discípulos que se encuentran perplejos y desubicados cuando el Señor les dice: “Cuídense de la levadura de los fariseos”, ellos creyeron que se refería que no llevaban pan para el camino y el Señor les exhorta a cuidarse de la hipocresía, porque cuantas veces astutamente el enemigo nos tiende una trampa, la de querer tener seguridad en una cosa y no en Dios, por eso el Señor llama a cuidarse.

La segunda tentación la encontramos en San Juan (6, 14-15), donde la muchedumbre quiere hacerlo rey, y el demonio también le dice en el desierto: “Si te postras ante mi te daré los reinos de este mundo”, un reinado temporal, un reinado del mundo, por lo tanto el maligno quiere que Dios pase a segundo lugar, que el mundo viva sin Dios.

Finalmente encontramos a quienes quieren un signo de Dios, quienes piden un milagro espectacular para creer en el triunfalismo, esto corresponde a la tercera tentación, arrójate de lo alto y vendrá el espectáculo de los Angeles a rescatarte.

El maligno cuando no puede tentarte de una forma lo hace de otra, sino puede atacar él directamente lo hace a través de máscaras o maneras solapadas.

Amados hermanos: Debemos pedirle al Divino Espíritu descubrir cuando el maligno ataca directamente o de forma solapada y astuta, pidamos al Divino Espíritu descubrir eso, porque cuando el creyente logra discernir esto ya prácticamente tiene ganada la batalla, luego vendrá la fortaleza que debemos pedir cada día a Jesús ante esas tres tentaciones.

Debemos ser fuertes ante la tentación de querer llevar el pan a la mesa pero sin dignidad, pues el demonio le puso el pan a un precio que no era digno, él busca quitarle al cristiano la dignidad de ser hijos de Dios, todos nos enfrentamos a estas tentaciones, ¿quién no se enfrenta a la tentación de la gloria humana, de ser adulado, de querer ser alabado? Todos nos enfrentamos a la tentación de alabar al otro, haciendo las cosas no con sinceridad sino porque se quiere obtener un favor, y eso desde los más mínimos detalles, es más hasta llegamos a caer en la tentación de creer sólo por ver cosas extravagantes, y cuando hacemos eso nos arriesgamos a perder la fe y la esperanza.

Tenemos que pedir al Señor no caer en las tentaciones y pedir al Divino Espíritu distinguir lo auténtico de lo no auténtico y tener la certeza de la raíz y la profundidad.

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