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Viernes, 22 Marzo 2019
Papa: la injusticia que hace llorar a los pobres y a la tierra no es invencible

Papa: la injusticia que hace llorar a los pobres y a la tierra no es invencible Featured

(VATICANNEWS) A los participantes en la Conferencia sobre "Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible”, Francisco les señaló la necesidad de una "conversión ecológica" del mundo actual. A la vez que destacó que los desafíos son complejos y que los grupos religiosos y las personas tienen un papel clave que desempeñar en esto.
Concluye mañana la Conferencia Internacional sobre "Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres", organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, que se celebra en el Aula nueva del Sínodo desde ayer y a quienes el Santo Padre recibió esta mañana en audiencia.

Sostenibilidad e inclusión

Tras saludar a los Cardenales y Obispos, a los queridos líderes de las tradiciones religiosas del mundo, junto a los Representantes de las Organizaciones Internacionales, y demás presentes el Pontífice les ofreció en su Discurso una serie de ideas en un amplio discurso en el que comenzó destacando que “cuando hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto la importancia de incluir y escuchar todas las voces, especialmente las que normalmente están marginadas por este tipo de debate, como las de los pobres, los migrantes, los pueblos indígenas y los jóvenes”.

De ahí que haya manifestado su complacencia al ver a una variedad de participantes en esta Conferencia, que han traído consigo “una variedad de voces, opiniones y propuestas que pueden contribuir a nuevos caminos de desarrollo constructivo”. Por esta razón les dijo que “es importante que la aplicación de los objetivos de Desarrollo Sostenible siga su verdadera naturaleza original, que pretende ser inclusiva y participativa”.

En cuanto a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por más de 190 naciones en septiembre de 2015, el Papa dijo que fueron “un gran paso adelante para el diálogo global”, en el signo de una necesaria "nueva solidaridad universal", tal como él mismo lo ha escrito en su Encíclica Laudato si'.

Desarrollo integral

El Pontífice también afirmó que “proponer un diálogo sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el desarrollo es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado”. Sí porque cuando hablamos de desarrollo, “siempre debemos dejar claro: ¿desarrollo de qué? ¿Desarrollo para quién?”. Y también porque durante demasiado tiempo, “la idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento económico”, que ha “conducido al sistema económico moderno por un camino peligroso, que ha evaluado el progreso sólo en términos de crecimiento material, para el cual estamos casi obligados a explotar irracionalmente tanto a la naturaleza como a los seres humanos”.

Tras aludir a su predecesor San Pablo VI, quien había dicho que hablar de desarrollo humano significa referirse a todas las personas y no sólo a unas pocas, sino a toda la persona humana y no sólo a la dimensión material, tal como puede leerse en su Encíclica Populorum progressio, Francisco afirmó que “un debate fructífero sobre el desarrollo debería ofrecer modelos viables de integración social y conversión ecológica, porque no podemos desarrollarnos como seres humanos fomentando las crecientes desigualdades y la degradación del medio ambiente”.

Asimismo, aludiendo a la Encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI Francisco dijo que “todos debemos comprometernos a promover y aplicar los objetivos de desarrollo que se basan en nuestros valores religiosos y éticos más profundos. El desarrollo humano no es sólo una cuestión económica o una cuestión de expertos, sino que es ante todo una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable.

Objetivos: diálogo y compromisos

Por otra parte, el Santo Padre manifestó las respuestas que espera que surjan de esta Conferencia: “respuestas concretas al grito de la tierra y al grito de los pobres. Compromisos concretos para promover el desarrollo real de forma sostenible a través de procesos abiertos a la participación de las personas. Propuestas concretas para facilitar el desarrollo de los necesitados, haciendo uso de lo que el Papa Benedicto XVI ha reconocido como "la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a nivel planetario como nunca antes se había hecho". Políticas económicas concretas que estén centradas en la persona y que puedan promover un mercado y una sociedad más humanos.  Medidas económicas concretas que toman en serio nuestro hogar común. Compromisos éticos, civiles y políticos concretos para desarrollar junto a nuestra hermana tierra, y no a pesar de ella”.

Todo está conectado

También manifestó su satisfacción al escuchar que los participantes en esta Conferencia están “dispuestos a escuchar las voces religiosas cuando discuten la implementación de los objetivos de Desarrollo Sostenible”. Y reafirmó que todos los que participan en este diálogo sobre esta compleja cuestión “están llamados a salir de su especialización y encontrar respuestas comunes a los gritos de la tierra y de los pobres”. A la vez que destacó que, en el caso de las personas religiosas, es necesario “abrir los tesoros de nuestras mejores tradiciones a un diálogo verdadero y respetuoso sobre cómo construir el futuro de nuestro planeta”.

Reconocer los errores, pecados, vicios o negligencias

Asimismo recordó que San Juan Pablo II se había referido a la necesidad de "alentar y sostener la conversión ecológica" ya en el año 2001. Por lo que “las religiones tienen un papel clave que desempeñar”. Y agregó que “para una transición adecuada hacia un futuro sostenible, hay que reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, arrepentirse de corazón, cambiar desde dentro, reconciliarse con los demás, con la creación y con el Creador”.

Dar una base sólida a la labor del Programa 2030

El Papa Bergoglio afirmó asimismo que si se quiere dar una base sólida a toda esta labor, hay que recordar que la Agenda 2030 de las Naciones Unidas propone integrar todos los objetivos a través de las cinco “P”, es decir: personas, planeta, prosperidad, paz y asociación, tal como esta misma Conferencia ha orientado sus labores

Los pueblos indígenas

El Papa Francisco no olvidó el tema del principio básico de todas las religiones que es el amor al prójimo y el cuidado de la creación. Por eso destacó un grupo especial de personas religiosas, el de los pueblos indígenas, que aunque sólo representan el 5% de la población mundial, cuidan de casi el 22% de la superficie de la tierra.

“Viviendo en áreas como el Amazonas y el Ártico – dijo – ayudan a proteger alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta”. Y según la UNESCO: "Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de culturas únicas y de relaciones con el medio ambiente natural. Representan una amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el centro de nuestra humanidad común”.

A lo que añadió que, “en un mundo fuertemente secularizado, estas poblaciones recuerdan a todos lo sagrado de nuestra tierra”. Por todas estas razones – prosiguió –  “su voz y sus preocupaciones deben estar en el centro de la aplicación de la Agenda 2030 y en el centro de la búsqueda de nuevas formas de avanzar hacia un futuro sostenible”. Y les comunicó que también de esto hablará con sus hermanos Obispos en el Sínodo de la Región Pan-amazónica a finales de octubre de este año.

Conclusiones

Al final, Francisco recordó que “hoy, tres años y medio después de la adopción de los objetivos del Desarrollo Sostenible, debemos comprender aún más claramente la importancia de acelerar y adaptar nuestras acciones para responder adecuadamente tanto al grito de la tierra como al grito de los pobres”.

“Si realmente queremos desarrollar una ecología capaz de remediar el daño que hemos hecho, no se debe dejar de lado ninguna rama de la ciencia ni ninguna forma de sabiduría, y esto incluye las religiones y lenguas que les son propias.

Y se despidió con su más sincero agradecimiento por sus esfuerzos en el cuidado de nuestro hogar común, al servicio de la promoción de un futuro sostenible inclusivo. A la vez que los animó a seguir luchando por el cambio que requieren las circunstancias actuales, porque la injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible.

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