radios.co.ni/
Viernes, 23 Agosto 2019
Monseñor Rolando: El Señor consuela a su pueblo

Monseñor Rolando: El Señor consuela a su pueblo Featured

(FB. /  Matagalpà). Nos preguntamos ¿porqué para Cristo son dichosos los que lloran, los sufren, los hambrientos? El Evangelista Lucas en el capítulo (6,17.20-26) responde porque ellos recibirán de Dios el consuelo, serán saciado por el Señor, él mismo hará sentar a estos en el banquete, se colocará su manto y se pondrá a servirles, son dichosos, bienaventurados porque es el mismo Dios quien vendrá a consolarlos, a saciarlos y a servirles, por eso cuando meditaba en estas bienaventuranzas pensaba nuevamente que Dios visita a su pueblo, y cuando visita a su pueblo, está cercano a él, comparte la misma suerte de él, se hace uno entre nosotros.

Algunos profetas tuvieron la visión de Dios sentado en lo alto en las nubes, es una visión espléndida porque nos presenta a un Señor grande y poderoso y así es, pero cuando se nos habla de la visita de Dios pensamos en Dios cercano a nosotros, que camina con nosotros, que llora con nosotros, que se hace uno más de nosotros tanto que podría pasar desapercibido como pasó entre los suyos, entre sus compatriotas cuando volvió a Nazaret y lo miraron diciendo: “Acaso no es este el hijo de José, de María, que sus parientes están entre nosotros”.

Dios se hace uno más de su pueblo, esto nos llena el corazón de esperanza, de ilusión, esto como dijo el papa Francisco aún en los momentos más oscuros de la vida nos hace soñar, porque Dios está con nosotros. Y ciertamente decía que la visión de los profetas de Dios espléndido es maravillosa pero por esta palabra de este domingo donde Dios proclama bienaventurados a los que sufren, podemos decir que tenemos nosotros otra visión, espléndida y maravillosa, Dios sentado junto a su pueblo, las dos son reales: Dios en su trono y Dios que baja para sentarse entre nosotros, entres su pueblo, entre ustedes. Dios que visita y que está sentado junto a su pueblo es el Dios que se compadece de él.

Meditábamos hace unos días en Dios que se compadece de su pueblo diciendo a los apóstoles: “No puedo despedirlos sin darles de comer porque ya llevan días de ayuno y en el camino se pueden desmayar”, Dios que visitando a su pueblo se compadece; la compasión que es sufrir con el otro, estar con el otro, vivir la vida del otro, por eso los pobres son dichosos porque finalmente tendrán la compasión del Señor, será el Señor el que se encargará de compadecerse con ellos.

En las bienaventuranzas vemos el encuentro de Dios con su pueblo y al encontrarse con nosotros nos invita a encontrarnos unos y otro, encontrarnos sin tenernos miedo, sin vernos extraños, comunicando la realidad de la existencia para que ahí nazca una realidad divina. Este es el Dios con nosotros, el Emmanuel, él que viene, que se acerca, que se compadece, consuela y encuentra con su pueblo para que nosotros podamos encontrarnos unos con otros.

Pidiéndole con el papa Benedicto XVI a la Virgen María le suplicamos nos guíe para librarnos del espejismos de la autosuficiencia y nos haga hombres y mujeres pobres, y entonces al recibir su consuelo y compasión ser dichosos y bienaventurados para poder construir juntos un mundo de justicia, de amor y de paz.

Read 111 times
Rate this item
(0 votes)

About Author