Lunes, 22 Julio 2019
Remar mar adentro!

Remar mar adentro! Featured

Nos encontramos en este texto evangélico del quinto domingo del tiempo ordinario, en el que en un primer momento descubrimos a hombres que ya habían terminado toda su faena, ya habían dado por concluido su día, podríamos afirmar, ya estaban cerrando las puertas.

Hombres cansados y agobiados por la fatiga, por el trajín, por el esfuerzo, por el sacrificio, podríamos también decir por el dolor , por sufrimiento, todo esto representan estos hombres, que habían desembarcado y estaban lavando sus redes, sin haber conseguido pescar, habiendo fracasado en sus trabajos, en sus espectativas, en sus sueños, en sus esperanzas, es sus ilusiones, en todo aquello en lo que habían puesto sus sueños, su vida; estaban a punto de cerrar ese capítulo; por eso también ellos representan a quienes agobiados por el dolor, como les he dicho en tantas ocasiones, agobiados por las lágrimas que se llevan en el corazón, agobiados por el sufrimiento, por la desesperanza, por no ver un futuro claro, o ver un horizonte oscuro, por quienes están ya tan cansados, que bajan sus brazos, pero como señal de frustración, de derrota, como diciendo : aquí ya no hay nada que hacer, hemos bregado, hemos trabajado todo este tiempo, así lo dice Simón,: Hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada, incluso podríamos ver en esta fatiga frustrada, de haber trabajado toda la noche sin haber pescado nada, al que además se siente ya viviendo esa oscura situación, incomprendido, señalado, criticado, calumniado.

Cuántas cosas que pesan y muchas de ellas pueden pesar no solo en los hombros, si no en el espíritu, en el alma, que pueden agobiar a alguien, que pueden agobiar a un matrimonio, que pueden agobiar a una comunidad, a un pueblo a una nación, a un país.

Muchas cosas pueden levantarse como fuertes tormentas, en las que igual que Simón se puede decir: Hemos hecho tanto, hemos trabajado tanto, hemos esperando tanto; pero no hemos pescado nada; pero la noche cayó, volvió un nuevo día y las redes están vacías. En estos hombres ,creo yo, que podemos encontrarnos cada uno de nosotros con sus diversas situaciones, circunstancias y realidades en las que se puede sentir hasta la desesperanza; pero siempre viene el Señor con su palabra para restablecer a los apóstoles,para restablecer a aquellos hombres cansados, agobiados, fracasados, desesperanzados, con miedo; pero se levanta el Señor fuerte en la batalla, dice el salmista, se levanta el Señor poderosos con su palabra, y él siendo el único capaz de cambiar la historia y convertir toda historia en una historia de salvación, en una historia salvífica; le dice a Simón: Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar, es un exhortación, es una guía, es un mandato: Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar, vuelvan mar adentro , aunque no hayan pescado nada, aunque ya estén cerrando las redes, guardando la barca, !Duc in altum !, dice el Señor, ! Mar adentro!;pero vuelvan nuevamente.

Nos recuerda esa palabra que también meditábamos hace unos días, cuando aquel paralítico, podríamos afirmar igualmente, ya sin esperanza de curación y más aun peor todavía, cuando está tanto el gentío que seguía al Señor, a como dice el evangelista Lucas, que la casa estaba llena y no había lugar para presentarle al Señor a este paralítico, hay cuatro hombres que se vuelven cuatro camilleros que no se dejan vencer por las circunstancias, por las contrariedades, toman a aquel hombre, abren un boquete en el techo de la casa, lo bajan y lo ponen ante Jesús, y finalmente, ya sabemos que el Señor le dice: Levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa. !Duc in altum !, ! Levántate, vuélvete, toma la barca, toma las redes y rema mar adentro .

Este es el Señor que viene, el señor que visita a su pueblo, y dice el Papa Francisco, que cuando el Señor visita a su pueblo, es porque está cercano a su pueblo, y continúa explicando el Santo Padre, cuando el Señor esta cercano a su pueblo, siente compasión por su pueblo, Dios visita a su pueblo y al visitarlo se vuelve cercano a su pueblo y al estar cercano, tiene compasión de su pueblo; visita, compañía y compasión. Se levanta el Señor para dar la cara por su pueblo, diciendo como a los apóstoles.:remar mar adentro, ! Duc in altum!, se levanta es Señor para dar la cara por cada uno de nosotros, para decirnos, ! Duc in altum ¡, mar adentro. Aquí viene la palabra de Simón: pero confiado en tu palabra, echaré las redes, en tu nombre Señor echaré las redes,hemos bregado , hemos trabajado toda la noche no hemos conseguido pescar absolutamente nada,pero porque tú lo dices, sólo porque tú lo dices, Señor y únicamente porque tú lo dices, volveremos a tomar la barca,volveremos a navegar y volveremos a ir mar adentro y las volveremos a echar confiando en tu palabra, porque tú lo dices, esa es suficiente razón, amadísimos hermanos , para que en medio de cualquier tribulación que puede vivir una persona, que se pueda estar viviendo, cualquier tribulación no importa si es tan dura, tan fuerte, que te ha tirado al piso.

 

Recuerden lo que el Papa nos acaba de decir, no solo a los jóvenes, si no a todo el mundo en la Jornada Mundial de la Juventud, que la mayor acción del demonio no es hacernos pecar, si no , dice el Papa , es dejarnos tirado en el piso de la derrota; eso hubiera sucedido si Simón no hubiera escuchado la voz del Señor, el demonio realmente hubiera triunfado; por eso es que en tantas ocasiones y con tanta insistencia y fortaleza, hemos dicho que al buscar y descubrir la voluntad de Dios, y al estar seguro de que aquella es la voluntad de Dios en nuestra vida, con la gracia de Dios y solamente con la gracia de él, hemos de continuar adelante, hemos de continuar avanzando y cumplir hasta el final la misión que el Señor nos ha confiado, porque es su voluntad, es exactamente lo que dice Simón, porque tú lo dices, porque es tu voluntad, porque es tu palabra, porque tú lo estas pidiendo, es entonces y solamente entonces y únicamente por eso, Señor , volveremos mar adentro.

 

Y el Papa Francisco también en Panamá, insistió, no solo a los jóvenes , si no a todos nosotros, caminar, caminen, no se queden tirados en el piso, caminar es avanzar, caminar es estar inquieto, es no quedarse postrado, frustado, fracasado, llorando únicamente el no haber pescado, el Papa insistió a los jóvenes, Caminar es obedecer la palabra del Señor. Y dice el texto que Simón junto a los otros asi lo hizo y cogieron tanta cantidad de pescado que las redes se rompían, esta es la obra de Dios, ahi donde tú piensas que todo está terminado, no te das cuenta que si el Señor te lo dice es porque te espera un milagro, es porque también te sucederá lo que le sucedió a los apóstoles, por eso nuestra única esperanza y confianza hoy y siempre debe estar puesta solamente, y únicamente, siempre, siempre en el Señor, porque recuerden hermonos que el Señor es siempre fiel.

 

Y fue tanta la pesca que hicieron señas a sus compañero que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles, vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían, asi es el Señor, eso es lo que el Señor hizo con el paralítico, eso es lo que el Señor hacía con los enfermos, con los leprosos, con los pecadores, con la adultera, el Señor que reactiva que vuelve a poner a la persona en el camino, el Señor que realiza su obra, que realiza su acccion milagrosa.

 

Ahi donde parecía que ya no había nada, es precisamente donde el Señor hace su obra, y al ver esto Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, y le dijo, apártate de mi Señor porque soy un pecador, entonces, uno reconoece que ha desconfiado, uno reconoce que hubo momentos que se desconfió del Señor, uno reconoce que hubo momentos en los que de pronto quitamos la mirada en el Señor y la pusimos en la gravedad de los problemas, entonces también empezamos a undirnos en la desesperanza, y al ver la pesca milagrosa, uno tiene que volver al Señor con humildad para decirle apártate de mi Señor porque desconfié, porque pensé que no podías hacer nada; y el texto concluye con la llamada, entonces Jesús le dijo a Simón: no temas!. El Señor conoce del material de que estamos hechos, somos barro quebradizo, muchas veces con facilidad nuestra fe se desquebraja, nuesta esperanza se viene abajo, nuestra caridad se desinflama y le dice no temas desde ahora serás pescador de hombres.

 

Esta llamada no es solo para los que somos consagrados, esta llamada a ser pescador de hombres es para todos. Hay un escritor que lo explica de una forma acertada, para comprender mejor, no es una llamada solo al apóstol, solo al consagrado, es un llamado para todos, y dice este escritor: ser desde ahora un pescador hombres, es caminar junto a Jesús, ir detrás de Jesús, tomado de la mano con él,, junto a él, detrás de él. Pero dice también: caminar junto a los otros, es una llamada a encontrarnos con el otro a descubrir al otro como un hermano,encontrarse es mirar al otro como hermano, de esta manera damos testimonio que somos pueblo de Dios, que somos el pueblo de su propiedad de su heredad, pero también damos testimonio que somos pueblo de hermanos, que somos un pueblo capaz de encontrarnos, de reencontrarnos, de volver a empezar, de reconstruirnos interiormente, de reconstruirnos amistosamente, entonces, amadísimos, siempre que hagamos esto, estemos seguros que ahí estará naciendo una realidad divina.

Read 297 times
Rate this item
(0 votes)

About Author