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Lunes, 19 Agosto 2019
Monseñor Rolando: la primera tentación que sufre Cristo: la de defenderse

Monseñor Rolando: la primera tentación que sufre Cristo: la de defenderse Featured

Quisiera reflexionar con ustedes, en lo que he llamado las cuatro tentaciones escondidas en el calvario.

La Primera tentación, dice el evangelista San Lucas en el capítulo 23, versículo 35: “Los magistrados por su parte hacian muecas y decían: ha salvado a otros, que se salve a si mismo si es el hijo de Dios, el elegido”, y claro que el era el elegido, y pudo demostrárselo ante aquella espada venenosa que lo tentó a defenderse, esta es la primera tentación que sufre Cristo: la de defenderse.

¿A qué defensa renunció Cristo ? , renunció a una defensa donde se pretende ser el mas importante, y demostrar con ello la fuerza y el poder que se tiene o que se ostenta, como los soldados se burlaban de él, por que se sentían con fuerza y poder y le decían: “ si tu eres el rey de los judíos, sálvate”; pero no sabían, no se daban cuenta que el mismo Señor ya había anunciado en Marcos capítulo 6 versículo 31: “El hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, lo matarán, mas a los tres dias de haber muerto, resucitará”, por eso ahi mismo nos dijo: “ si uno quiere ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos” , en realidad ni los magistrados, ni los soldados se daban cuenta lo que están proponiéndole al Señor.

Es la defensa de la terquedad por demostrar quién es el tiene la capacidad de hacer su voluntad y su gusto, lo que se llama la voluntad de poder; pero Cristo siempre había dicho que lo único y que expresamente le interesaba era hacer la voluntad del Padre, así lo afirma en Juan en el capitulo 4 versículo 34: “ mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra ”, no demostrar ninguna voluntad de poder : “mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra “

Se seguían equivocando, quienes querían insistir en que Cristo se defendiera de esa manera, la defensa del que no escucha mas que la voces que le hacen creer que se tiene que ser intolerable e implacable, cuando Cristo nos había enseñado, según el evangelista Mateo en el capítulo 5 versículo del 40 al 41, que: “ al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto, y al que te obligue a andar una milla, vete con él dos”, era imposible que lograran que Cristo se defendiera mostrándose intolerable e implacable.

La defensa del que está dispuesto a recurrir a cualquier táctica o argumento para demostrar que son otros los culpables y nunca aceptar con humildad que se tienen errores y defectos que corregir, siendo que Cristo nos dice en Filipenses en el capitulo 2 versículos 6 al 7 : “aun siendo de condición divina no reinvindicó su derecho a ser tratado igual, que Dios, si no que se despojó de sí mismo, tomando su condición de esclavos, no sabían lo que decían, nunca Cristo iba recurrir a su prerrogativa de condición divina para mostrar orgullo, soberbio o prepotente. La defensa del que no esta dispuesto pedir perdón, bajo ningun punto de vista, por que siente que si lo hace, su mundo o su castillo de naipes se le viene abajo, siendo que Cristo nos enseñó a perdonar a como lo dice el evangelio de San Mateo capítulo 18 versículo 22: “ no te digo hasta siete veces, si no hasta 70 veces siete”; se volvieron a equivocar los que pensaban que con tanto latigo, que con tanto desprecio, que con tanta flagelación, Cristo no iba a perdonar, se volvieron a equivocar los que pensaron que Cristo tenía limites en su amor e iba a tener y poner límite en su perdón.

La defensa del que no esta dispuesto a aceptar sus propios errores y rectificarlos con sencillez, siendo que Cristo nos enseñó a orar diciendo, según San Mateo capítulo 6 versículo 12 : “ y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”, seguían, volvían a equivocarse, quienes pensando que Cristo podía enseñarnos otra cosa en la cruz, cuando siendo Dios, cuando siendo inmaculado, fue capaz de enseñarnos a orar, pidiendo perdón por nuestras ofensas como nosotros tenemos que perdonar a los que nos ofenden.

La defensa del que quiere deslumbrar a los otros, salvándose a sí mismo, y salvando a los que estan a su alrededor a su lado, por que querían hacerle creer que era lo mejor y lo mas correcto, aun precio de que ahí se podía perder la salvación del genero humano, dice Lucas 23, 39 : “ uno de los malechores colgado le insultaba: No eres tu el Cristo, pues sálvate a ti y a nosotros”, y siempre he pensado, querídisimos, y siempre he dicho precisamente por que es el Cristo no va a bajar de la cruz, hoy diría : por que es el Cristo va a seguir perdonando, por que es el Cristo va a serguir siendo humilde, por que es el Cristo no va a reinvindicar su prerrogativa o su derecho de ser Dios, por que es el Cristo no va a pleitear con otros, por que es el Cristo va a ser unica y expresamente la voluntad de su padre, por que es el Cristo nos va a seguir enseñando que el que quiera ser el primero, tiene que hacerse el servidor de todos.

El, ya lo había dicho en Juan capítulo 3- 16: “ Dios ha enviado al mundo a su hijo único, para que todo el que crea en él no se pierda, si no que tenga vida eterna”; pero sigamos con esta tentación, esta primera tentación del demonio a Cristo de buscar cómo él en la cruz, se defendiera, era la tentación primera, insistía en ello, y Cristo renunció a ese tipo de defensa, la defensa del que se defiende a capa y espada, haciendo alardes que lo hagan mostrarse y aparecer como el inocente, cuando es en la cruz donde el padre demostrará su inocencia, cuando el mismo Señor dijo, todo esta cumplido, he inclinando la cabeza entregó al Padre el espírítu, según Juan 19,30.

Estas tentaciones, queridísimos, corresponden diría, perfectamente a las de Jesús en el desierto, de ahí que las unas estan en las otras y viceversa, de ahí que las del desierto se corresponden perfectamente con las de la cruz, por eso continuemos adelante y les invito a reflexionar en la segunda tentación del demonio a Cristo en la cruz.

Si la primera fue buscar como él se defendiera de esas maneras, la segundo fue que él lo hiciera con las mismas suciedades del engaño, esto lo vemos claramente en las tres tentaciones del maligno al Señor en el desierto,descrita por San Mateo, dice el evangelista en el capítulo 4, versículo 3, “si eres hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en panes”, es la tentación de querer tenerlo de su lado, del lado del maligno, que le siga el juego, que entre en su maquiavelismo, que baile al son que le tocan, que haga lo que él dice y como él lo dice, busca el maligno enredarlo con sus artimañas, no importan los medios, con tal de lograr el fin; el demonio es un verdadero maquiavélico, no importan los medios con tal de lograr el fin, el maligno que quiere que solo se le escuche su musica, que se le crea su versión, es el padre de la mentira, quiere cambiar la verdad en mentira y la mentira en verdad, siendo que Cristo es el camino la verdad y la vida.

Es el demonio que quiere que se le rinda pleitecia, honor y tributo, y si no se le hace, se enfurece se arrabia, entra en colera, Cristo responderá con firmeza en el versículo 4: “ No solo de pan vive el hombre”. Luego le dijo, en el versículo 6, : “ si eres hijo de Dios tírate abajo, por que esta escrito : a sus ángeles te encomendará”, es la misma tentación del deslumbramiento, la tentación en la que igual que las otras del desierto y en la cruz, buscan tocar el ego: si eres el hijo de Dios, si realmente lo eres, demuéstralo bajando de la cruz, demuéstralo salvándote a tí mismo y a los demás, demuestranos si eres hijo de Dios, esta es la tentación de volverse poderoso, potentado a como dice el demonio, aunque sea ya, un derrotado.

Es la tentación del que siente en sus manos que lo puede hacer todo, la tentacion de compartir los mismos privilegios, y de rodearse del que tiene la fuerza, Jesús le constestó: “ también esta escrito; no tentarás al señor tu Dios” ; y nuevamente el diablo le dijo: “todo esto te daré si te póstras y me adoras” , es la tentación de comprar y vender conciencias, o de comprar y vender las conciencias y los principios:” todo esto te daré si me adoras” ; aquí queridísimos, recordamos al Santo Padre cuando en aquella preciosa plegaria del viernes santo del 2016, frente al Coliseo Romano, oró clamando :! Oh cruz de Cristo, aun hoy te seguimos viendo en los traidores que por 30 denarios entregan a la muerte a cualquier persona” , y Jesús, efectivamente respondió a esta tentación diciendo: “Apártate satanás, por que esta escrito :” al Señor tu Dios adorarás y solo a él darás culto”.

La primera tentacion, repito, el maligno quería que Cristo se defendiera de esas maneras, la segunda, fundamentalmente, que lo hiciera con las mismas suciedades con que el actúa, la tercera tentación escondida en el calvario, creo que era, el que Cristo no se quedará en silencio, es probablemente la peor de las tentaciones ,queridísimos, y es la peor de las tentaciones, por que el maligno quiere que Jesucristo baje de la cruz, y baje de la cruz haciendo alarde de su poder, de su fuerza de su divinidad, hacerse propaganda, dejar a todos perplejos ante acontecimientos portentosos, prodigiosos, extraordinarios, nunca antes vistos, y en cambio Jesús quiere guardar silencio, guardar silencio en la cruz, guardar silencio ante el padre, como lo hizo un día, recuerden ustedes Abraham, cuando subiendo aquella montaña, su hijo Isaac le preguntó : Padre Abraham, llevamos la leña, llevamos el fuego, ¿ Dónde está la víctima ?, y la víctima era su hijo de sus entrañas, y Abraham guardó silencio, con el dolor y la pasión de saber que iba a sacrificar a su propio hijo, el silencio del padre Abraham.

Fue una figura y un anuncio del Padre en Getsemaní, cuando igualmente en aquella montaña el hijo le dijo: “Padre si es posible aparta de mí este cáliz de amargura” , y también el padre del cielo guardó silencio, guardó silencio con la pasión de sentir que estaba entregando a la muerte a su propio hijo, Cristo era y es modelo perfecto del silencio del Padre y no iba a ceder a la tentación de dejar de guardar silencio, guardó silencio hasta las últimas consecuencias.

Y hay una última y cuarta tentación escondida, el maligno buscó, intentó, entonces, que fuera María Santísima la que rompiera el silencio, cómo es de instigador el maligno, cómo instiga el maligno para lograr, buscar ,desquiciar a cristo, y no lográndolo con él, fue con María que rompiera ella el silencio, es tanto, pero tanto el dolor de la Virgen Santísima que fácilmente pudo ella dejar de hacer silencio, prorrumpir en gritos, pleitos, acusaciones, señalamientos y otros, en cambio ella esta ahí dolorosa, serena, adolorida, con la espada atravesando su corazón, atravesando su alma, su vida, su ser, partida en cuatro; pero no habla, no se enfurece, no se arrabia, no se llena de resentimientos, ni rencores, no monta en guardia, no acusa a los que han llevado a su hijo al patíbulo, no los señala, no !, también ella diría en el silencio de su corazón: “Padre, perdónales por que no saben lo que hacen”.

Hermanos y hermanos, también hoy el demonio quiere que caigamos en estas tentaciones, pero igual que ayer el Señor, y con la ayuda de Dios, yo les imploro: no cedamos y tengamos la paz, que no se turbe nuestro corazón, confiamos en el señor, confiemos también en Dios el es nuestro pedernal, es decir, nuestra piedra donde tropiezan y caen los que nos quieren hacer trampa, ella, la Virgen Santísima, que penetró en las honduras y penetró en las profundidades del misterio divino, ella, que ahí en esas honduras y profundidades, vislumbró, miró, contempló todo el misterio de salvación y supo que es Dios la resurrección de su hijo al tercer día, la que tiene siempre, indefectiblemente sin defecto alguno, la última palabra, de la vida y de la historia, ella, ella nos enseñe queridísimos , ella nos enseñe también a nosotros a penetrar profunda y hondamente en el misterio de la salvación, ella nos enseñe, queridísimos, también a nosotros por gracia de Dios el altísimo, a penetrar en la hondura y en la profundidad del misterio divino, para también como ella, vislumbrar, mirar, contemplar desde esas profundidades místicas, como en un claro espejo, que el Señor esta con nosotros, que nuestro alcazar, es y seguirá siendo el Dios de Jacob. Amen !.

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