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Lunes, 24 Septiembre 2018
Monseñor Alvarez: Hacer el bien con discreción

Monseñor Alvarez: Hacer el bien con discreción Featured

“Hacer el bien con discreción”: El texto narra la curación de un sordo mudo, y según el relató Jesús lo apartó. No está Cristo buscando popularidad de la gente, no hace el bien para buscar aplausos, fama, adulaciones, para convencer de su bondad, para realizar campañas publicitarias; no hace el bien para conseguir adeptos o afiliados a su causa, para ganar gente, para convencer de su discurso, al contrario Cristo lo aparta a un lado de la gente porque el bien debe hacerse con discreción y silencio, es más deberíamos hacer un examen de conciencia, revisando si estamos haciendo el bien a la viuda, al pobre, al huérfano, al que vive en la calle, a quien no tiene que comer, en fin al necesitado.

Ya están llegando a nuestros templos familias enteras buscando alimentos. La Iglesia tendrá que abrir las puertas y la Divina Providencia ayudará a hacer el bien al hambriento, al sediento, al privado de libertad, a la madre que llora, grita, clama, reza y pide una mano amiga al ver a su hijo cautivo; hacer el bien al joven que truncada la vivacidad de su juventud, no puede vivir la alegría de su juventud; al que espera que alguien le extienda la mano, hacer el bien en discreción, silencio, sin distinción, al que difama, señala, al que agrede y nos manda al banquillo de los acusados, hacer el bien a quien nos desea males; hacer siempre el bien porque nunca, jamás debemos responder al mal con el mal, al mal se le vence a fuerza del bien.

También pienso en nunca caer en la tentación demoníaca del resentimiento, venganza y odio, estoy convencido que una de las principales batallas es la insistencia del demonio para que abramos en el corazón una hendija de odio, venganza y resentimiento en Nicaragua, por eso resistamos, que en nuestro corazón se albergue el amor, el bien al otro.

“El hijo de Dios es verdadero hombre”: Jesús quiere acercarse a este hombre y hacerle pensar que su dolor es de él, manifestarle que experimenta su enfermedad, Cristo siempre se implica con el hombre, con la humanidad, con nosotros; Jesús es hombre llora con quien llora, sufre con el que sufre y anhela con el que anhela, Cristo es verdadero hombre y sufre con él, por eso no debemos sentirlo lejano, él está con nosotros ¿Quién contra nosotros? Ni la tristeza, enfermedad, el llanto o los sufrimientos, nada puede separarnos del amor de Dios encontrado en Cristo Jesús.

“Jesús vive en intima comunión con el Padre”: Narra el texto que Jesús levantó sus ojos al cielo, suspiró y dijo: Efetta, Ábrete... La sanación era para él una apertura para los demás y el mundo, en esa unidad, comunión e intimidad con el Padre en la oración es donde encontramos la fuerza y poder sobre natural que viene de lo alto, ahí encontramos nuestro corazón sanado, libre de malos sentimientos y Cristo derrama su amor para darlo a los demás y encontrarnos viéndonos a los ojos sin miedo, sin humillar y comunicando lo serio de la vida para que ahí nazca una realidad divina.

Quisiera concluir con la antífona del Benedictus en los laudes del domingo pasado: Abre, Señor, nuestro corazón para que comprendamos tus palabras; abre nuestros
labios y proclamaremos tu alabanza. Hoy con la presencia del Señor en nuestro corazón proclamamos con el profeta Isaías en la primera lectura: Dice el Señor, digan a los de corazón apocado ánimo no teman he aquí que su Dios justiciero viene aquí para salvarnos.

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