Lunes, 20 Mayo 2019
Mons. Rolando: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?”

Mons. Rolando: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” Featured

(MATAGALPA).La corresponsabilidad. Jesús le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” y agrega el Evangelio, “le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues ya sabía lo que iba a hacer”. Cristo no quiere que los apóstoles se queden al margen de la situación vivida en aquel momento.

Otra imagen que ilustra muy bien el aspecto de la corresponsabilidad que Cristo pide a sus discípulos, es la del muchacho que pone a disposición del Señor cinco panes de cebada y dos pescados. A raíz de la disponibilidad de este joven, de responder a la necesidad y hacerse corresponsable, es que el Señor obrará el milagro.

Cuanta importancia tiene entonces nuestro compromiso y corresponsabilidad con las situaciones y circunstancias actuales que nos corresponden vivir, para que el Señor, a partir de nuestro compromiso, pueda seguir obrando milagros en su pueblo.

La tentación del miedo, del pánico y del terror hiere el grado de implicación, servicio y corresponsabilidad que cada quien debe tener en este momento histórico que nos ha tocado vivir.

Hay quienes ya han dejado entrar esta tentación. Debemos pedir al Señor ser liberados porque de lo contrario se puede llegar a ser esclavos del miedo, del pánico y del terror, y cómo podría una persona llegar a ser corresponsable si está siendo presa del miedo que la inmoviliza y la deshabilita. Recordemos las palabras del Papa Juan Pablo ll al iniciar su pontificado: “No tengan miedo”.

La tentación de la indiferencia es gravísima. El Santo Padre hablando al respecto dice que es el dejar a otros la responsabilidad, querer mirar de lejos, para que sean otros los que se hagan responsables; es querer pasar inadvertidos; en buen nicaragüense es dejar que sean otros los que se quemen, los que den la cara, los que arriesguen la vida, la libertad y el dinero, pero mi vida, libertad y dinero que nadie me los arriesgue; esto es ponerse guantes blancos, es la tentación de quedarse cómodo a la orilla del camino mientras otros son los que pagan el precio. Eso para el cristiano es inamisible, al contrario el cristiano dice: aquí están mis cinco panes y dos peces para que Cristo haga el milagro.

La tentación del odio igualmente estropea la verdadera corresponsabilidad cristiana, la evangélica, la que quiere el Señor. Es llenar el corazón de odio, y el cristiano no odia, siempre ama, aunque sea maltratado ama, porque la justicia en Cristo se llama misericordia, y a la tentación del odio se le vence con el amor misericordioso de nuestro señor Jesucristo.

La sensibilidad del Señor. Jesús se da cuenta que hay un mar de gente hambrienta, el Señor lo advierte y lo siente en su corazón, ¡qué hermoso tener a un Dios que no es insensible! Nuestro Señor siente en su corazón nuestro dolor. Él padece con nosotros, camina con su pueblo, construye la historia con nosotros. No olvidemos esto, Dios está con nosotros, Dios siente con nosotros y camina con nosotros, y siempre que Dios esté a nuestro lado habrá esperanza y la esperanza no la perdemos porque Dios está con nosotros.

 

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